En una novela a cada hoja que se avanza, el autor y la narrativa te lleva por mundos infinitos, en el mundo de la fotografía ocurre algo muy similar, cuando voy rumbo a un sesión mi mente vuela y solo piensa en la logística, en el equipo que debo cargar, en el tipo de terreno al que me voy a enfrentar. Mientras más aprendo de este mundo, descubro que mi cámara no entiende de razones, inicias con una foto y no sabes a que te llevara ese viaje.

En este caso mi cámara me llevó a un rincón del valle de Toluca, para ser más precisos, a un elegante restaurante llamado Lúpulo México, ubicado al final del famoso Jardín Botánico Cosmovitral. No fue tan complicado llegar al lugar y menos cuando un par de Banderas Españolas adornan los ventanales del restaurante en el primer piso.

Esa noche fue el brindis de inauguración de la sucursal en México, así que al inicio tanto los anfitriones como los invitados estaban algo nerviosos, unos ansiosos por cortar el listón, abrir las puertas y la cocina y otros por conocer y probar los platillos.

Mientras los atentos meseros repartían las copas y el vino, yo trataba de identificar el sitio con la iluminación ideal para iniciar la sesión de fotos a los platillos, mi problema era que todo el lugar estaba perfecto, a donde volteara tenía la luz necesaria para las tomas, el restaurante estaba lleno de motivos elegantes para dar rienda suelta a la imaginación.

A los pocos minutos salieron los primeros platillos y vaya sorpresa!!! Desde las entradas, los platos principales y los esperados postres, estaban perfectamente equilibrados, (yo no sé nada de cocina y ahora me arrepiento) pero eran una verdadera exquisitez, de primera vista se notaba la pasión con que el Chef Walter había preparado los alimentos, el colorido de los ingredientes, las texturas, la distribución y hasta los detalles de las flores hacían mucho más fácil mi trabajo de fotografía y ahora que lo pienso, el plato hablaba por sí solo.

Justo antes de concluir la jornada, y para terminarla con broche de oro, los anfitriones me ofrecieron de cenar y una copa de vino, no podía ser de mejor manera.

Ese día entre con una cámara en mano y salí con una sonrisa, con una grata experiencia de sabores y degustación, un brindis por el éxito del lugar y lo mejor de todo, con nuevos y buenos  amigos!!!

Escrito por m3m0x

Soñador...

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